Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

sábado, 20 de octubre de 2018

¿Cómo podemos liberarnos de la presión social?

Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.1
19 de octubre de 2018, Mercado de San Francisco, 17:30 horas.


¿Cómo podríamos hacer frente, de la mejor manera posible, al mundo que nos rodea? Para mejor situarnos en él, para situarlo a él mejor en nosotros... Con sus estímulos, con sus presiones, y nosotros con nuestras respuestas, con nuestras acciones, con nuestras reacciones... Como norma general, la respuesta podría ser: con nuestro mayor desarrollo personal, con nuestra madurez, con nuestra mayoría de edad (“ten el valor de servirte de tu propio entendimiento”, nos recordaba Kant), tus propias capacidades desarrolladas. Y la filosofía, el filosofar, colabora en esta tarea personal y social de madurar, de ver el mundo, nuestro mundo, con ojos reflexivos, críticos, simpáticos, ojos nuevos, sensibles pero a la vez desidentificados, integrados y distanciados, orientados hacia lo universal y necesario, a lo fundamental, la raíz y la fuente. De lo que hay. De lo que somos. Esto quiso decir uno de los participantes del primer encuentro de la temporada 2018-19. Muchos de los presentes quisieron también celebrar las últimas noticias: desde hace mucho, la ocasión única en que nuestros políticos han llegado a un consenso (¡aaaleluya!), sobre la necesidad social, educativa, de la filosofía, ya desde las propias aulas. Muy buena señal. Es posible que se vaya percibiendo que lo que hoy necesitamos ya estaba ahí desde hace veintiséis siglos. Desde hace tiempo, era hora de ir recuperando a la filosofía como un modo de vivir consciente, autónomo y crítico. Aunque, todo hay que decirlo, también es responsabilidad de los filósofos profesionales su cuidado.



martes, 25 de septiembre de 2018

Comprender las actitudes tóxicas



Dicen que hay personas “tóxicas”, o incluso con mayor precisión, ambientes familiares, laborales, sociales, que son “tóxicos”. En ocasiones podemos obviarlos. Pero, ¿qué sucede cuando no podemos, cuando hemos de convivir necesariamente en medio de este tipo de ambientes? Dijeron nuestros participantes que esta situación humana se da cuando nos sentimos limitados para poder crecer, para ser nosotros mismos, y sentimos daño e impotencia. Tú lo habrás vivido alguna vez... Lo que no sé, es si te habrás planteado por qué desprenden toxicidad algunos ambientes, por qué algunas personas se nos muestran tóxicas. ¿Qué les pasa? Quizás sólo son como tú y yo, pero que la manera de dar salida personal a sus propias carencias produce estos efectos en los demás... Quizás cabría comprender –desde sí mismos– a estas personas, que percibimos como tóxicas. Te lo habrías planteado, si hubieras asistido a nuestro café filosófico. Y, en ese caso, ¿qué hacer, cómo proceder, si nos toca el estar sumergidos en un ambiente de este tipo? Algunas respuestas, las podrás encontrar en el relato seguido de lo que allí aconteció aquella tarde, en la Cafetería Bentomiz de Vélez-Málaga. Por si acaso no pudiste asistir...





lunes, 24 de septiembre de 2018

La manipulación social





¿Por qué hay tanta manipulación en nuestras sociedades? ¿A quién beneficia? ¿Cómo me afecta? ¿Cómo podemos escaparnos, qué podemos hacer, ante tales manipulaciones? Si el hecho de que exista manipulación en un ámbito determinado supone una estrategia manipuladora, que oculta, tergiversa, engaña y demuestra mala fe, con la finalidad de satisfacer unos intereses concretos -individuales o corporativos-, insanos, dañinos para la persona o para el bien común, entonces, no nos queda otra que prepararnos para disponer un criterio propio y consciente. Cuando somos menores de edad, no podemos, pero cuando ya poseemos nuestras capacidades mentales desarrolladas, no tenemos excusa para seguir siendo “menores de edad”, para dejarnos conducir pasiva y acríticamente. No tenemos excusa –salvo las malas excusas de la pereza y la cobardía– para no ser “mayores de edad” (Kant), y pensar y actuar por nosotros mismos. Que haya manipulación social, educativa, cultural, económica... no depende de nosotros, está ahí, pero que seamos víctimas propiciatorias, ¡sí que depende de nosotros mismos! Esto te diría Epicteto, y lo habrías oído de los participantes en el Café filosófico de febrero. Este grito: ¡sé consciente de ti mismo y desarrolla todas tus cualidades! Es el mejor antídoto.


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sábado, 25 de agosto de 2018

El despertar de la conciencia

Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.6
16 de marzo de 2018, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.


Nuestros participantes inundaron de buenas noticias el encuentro filosófico del mes de marzo. Noticias, al parecer no muy publicables en los medios que nos invaden. Cosas que pasan y cosas que nos pasan, casi desapercibidas, en un mundo que parece –no sabemos del todo si aposta– empeñarse en ofrecer, continuas y seriadas, malas noticias. Y no todo está tan mal en este mundo. La gente normal completa cada día de cosas buenas su día. Nosotros, que estamos despertando, que somos conscientes. Por esto, se preguntaron aquel día 16 de marzo de 2018, a las cinco y media de la tarde, en la cafetería Bentomiz de Vélez-Málaga, por el despertar de la conciencia. Pero, ¿qué es el despertarse? ¿Cómo saber que hemos despertado? ¿Por qué hay despertarse? Y, además, ¿es un despertar individual o es colectivo? Ay!, la conciencia colectiva... con este despertar... otro gallo nos cantaría. Y os lo puedo asegurar... ellos estaban muy despiertos. Para saber más, habrás adentrarte en el relato que sigue a continuación.

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martes, 14 de agosto de 2018

Sobre el conflicto entre lo legal y lo moral


Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.7
20 de abril de 2018, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.


¿Por qué hay leyes injustas? ¿Puede lo legal recoger la complejidad de lo moral? ¿Qué es primero, qué es la base, lo legal o lo moral? Ellos y ellas eligieron esta temática... les preocupa su frecuente falta de coincidencia en las sociedades actuales. Convinieron en que nuestra moralidad es lo primero, de donde emerge la diversidad de normativas y regulaciones, es la fuente. Pero, ¿de dónde nos viene esta fuente? Lo quisieron indagar. Quisieron ahondar, tal es la actitud filosófica. No se arredra por nada. Ninguna dificultad, si lo investigamos juntos. Pues bien, ¿nuestras convicciones morales nos vienen de fuera, de la educación, la cultura, la época, las costumbres (mos-moris), un consenso social? O más bien, ¿nos vienen de dentro, una conciencia natural, un sentir primigenio, un mínimo valorativo en nosotros, una capacidad muy nuestra, muy humana, de valorar, de juzgar? Tú tendrás tu visión al respecto, pero para conocer lo que el grupo dio de sí en este tema, tendrás que seguir leyendo... Sólo te adelanto que Nietzsche estuvo muy presente, tanto al principio y como al final.


De manera que da comienzo al diálogo una pregunta muy nietzscheana: ¿Qué he aprendido yo a aceptar de mi vida, a decirle que sí? Cada uno, cada una, habría de revisar por un momento su vida reciente y ver qué había aprendido a aceptar. En el transcurso, hubieron de aclararse algunas reticencias que suele suscitar dicha cuestión de la aceptación, junto con sus malentendidos. Primero, decir que “aceptar” supone el primer paso para vivir mejor –partir de lo que hay, de la realidad– y no consiste en resignarse, pues hay que distinguir entre esa aceptación, que es pasiva y una aceptación activa, que implica hacer lo que tengas que hacer, pero bajo el paraguas de la asunción de la situación real; sin olvidar que si algo se nos resiste a su aceptación, de igual modo habría que darse cuenta de dicha resistencia y aprender a aceptarla. Comprender mis resistencias resulta muy útil para conocerme mejor. (Enlazo esta conferencia de Mónica Cavallé sobre esta decisiva materia). Le damos la voz ya a los participantes: