Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

jueves, 21 de mayo de 2020

POROS (Y PENIA) 11

Poros (y Penia) 11
Imagen | Iñaki Basoa
Grândola, vila morena / terra da fraternidade
/ o povo é quem mais ordena / dentro de ti.
José Afonso
Hay dos maneras de pasar esta cuarentena: solo o acompañado. O mejor dicho, cuatro: bien o mal acompañado. Ya se sabe por experiencia propia. No se trata solamente de estar solo, sino de sentirse solo. ¿Cuántos seres humanos estarán desistiendo de sí mismos? Podemos rebuscar en la memoria. Cada uno de esos casos pensados ya los hemos vivido… alguna vez de alguna manera. El drama de la mujer que tiene que vivir con su maltratador, víctima y verdugo se sienten, por motivos distintos, tan solos… Los padres conviviendo con los hijos que no se sienten hijos, dudando si son buenos padres… Los niños que adolecen de ser niños y los adolescentes que abominan ser niños todavía. El miedo de todos vivido como pánico individual. –Es mi miedo, no te metas con mi miedo. La soledad de las ausencias, las in-despedidas y los des-abrazos. Los mayores, por la edad menores, aislados, que no saben no comprenden, a los que el mundo ve como diana, sin saber muy bien la procedencia de los dardos. A los que padecen o han padecido algún trastorno, los que están y no están, vamos a ayudarles a estar con nosotros, sin dejar de estar con ellos. A los que residen y no residen, a los residentes de otra patria u otro tiempo, decirles que son como nosotros. A todos los que son aplaudidos y no se aplauden a sí mismos. La sudorosa soledad dentro de un traje, o de una mascarilla jadeante, cuando se llega al hotel, sin los medios ni la vida propia. La soledad de los errores de un gobierno ante el penalti. La soledad espuria de los que sólo saben criticar por criticar, y creen hacer algo. La soledad del que dice lo que piensa… Vamos a mirarnos como portugueses y no por encima del hombro. Tu soledad es mi soledad. Yo, al menos, voy a tratar de acompañar, haciendo de mi retiro una generosa soledad tuya, un provechoso amor.
Publicado en HomoNoSapiens

lunes, 18 de mayo de 2020

POROS (Y PENIA) 10

Poros (y Penia) 10
Imagen | Iñaki Basoa
Me duele la primavera en los ojos. Amarillos, lilas, blancos, intensos, deslumbrantes, me duelen por primavera. Parece increíble, pero no enfoca bien mi vista. Inadaptada se ha vuelto. Me cuesta triunfos mirar las vistas, apreciar lo lejano al levantar la cabeza… Con el encierro se me ha desacostumbrado la lejanía. La mente sigue siendo capaz, pero los ojos no lo parece. Incluso, los colores que se oyen taladran mis oídos. (Menos la alondra totovía que me avisa de la mañana. Me despierta desde mi profundidad onírica a la del sol.) Están los colores tan bien coloreados que me duelen los ojos y los oídos, su belleza en el alma. Pero no debería quejarme… La naturaleza nos da la ocasión de saborear la tregua, de recrearnos con sus luces, las mil tonalidades de lo verde. Nos agradece el hacer bien nuestro trabajo. Y se siente uno reconfortado, después de tanto… ¿Sacrifico? No sé… Cumpliendo un fin común, nos situamos más allá de nosotros. Coautores de una ley natural. Por una vez, somos naturaleza humana. Hermanados con el universo, mediante un sencillo gesto: siendo solidarios entre nosotros. Ningún otro animal puede pertenecer sin perderse a sí mismo. Es nuestro sello, nuestra contribución a la ley de la naturaleza, por la que cada ser es en cada ser. Mucho llueve estos días y verdea, amarillea, blanquece la luz pequeñas áreas que llamamos flores blancas o amarillas. Vuelvo a mirar en la distancia, y ahora el dolor es territorio pasajero. No duele. Comprende.
Publicado en HomoNoSapiens

sábado, 16 de mayo de 2020

POROS (Y PENIA) 9

Poros (y Penia) 9
Imagen | Iñaki Basoa
A Pepe Zafra
La libertad está hecha de lugares interiores. Entrar en una habitación y sentir que todo está completo. Una sensación confortable, generosa, de luz dorada color blanco. Lo mismo da sentarse en un sitio que en otro, o mirar por la ventana. La libertad no es lo que ha de hacerse, pensarse, decirse, sino que haya sido asumido como propio. Ahí ningún tirano tiraniza. La libertad es una habitación propia, descubrió una mujer antes que un hombre. Una habitación habitada, abierta de ventanales que dan al horizonte. Sus paredes, traslúcidas, la retienen sin retener, quiere ser y ya existe. Está repleta de estanterías, desordenadamente ordenadas. Un orden propio. Elegido ya, como esta combinación única de lenguaje que ahora transcribo, y que me expresa al expresarme. En cada estante una posibilidad, en cada línea una vivencia. Abres un libro y desaloja un sitio en la memoria, donde cabe un ancho mar y la montaña sobre las nubes. Sin saberlo, has ido a parar a tu sillón de costumbre. Conviene estar preparado. Pueden amanecer tempestades y los sembrados de pinos ser tan altos, tan lejanos los senderos, que haya que descansar de la jornada. Y de nuevo un día, cuando suene la campanilla de la puerta, respondiendo al empuje de tu brazo, quizás te acuerdes del celebrado verso de Joan Margarit: la libertad es una librería…, si has aprendido a estar solo. Si te has liberado de deseos y de modas. Y de las prisas. Esos complejos temores que te impidan levantar la vista por los pasillos. Navegar en un barco sin timón… “Adónde me llevará” es la única pregunta, de cuya mano merece la pena entrar en una librería, ese lugar de las vidas resueltas. El lugar donde se elaboran libertades, capa a capa, con todo el material que tú te has traído. Donde puedes llegar a sentir, detrás de la mente y del cerebro, por la espina dorsal como tu eje, de gozo un escalofrío.
Publicado en HomoNoSapiens

viernes, 15 de mayo de 2020

¿Cómo vivir nuestro tiempo?

Café filosófico: ¿Cómo vivir nuestro tiempo?


Imagen | Iñaki Basoa
El diálogo filosófico de aquella tarde mostró tres claves para entender cómo vivimos nuestro tiempo. No el tiempo histórico, sino nosotros en el tiempo. Aunque sigamos sin saber muy bien lo que es, a pesar de que continuemos experimentándolo a cada instante. Quizás el tiempo es ya conciencia temporal, “medible” de diversos modos, no sólo cronológicamente, es decir, con un cronómetro en mano. Primero, entonces, la esencia del tiempo. Pero luego, hay que saber que ese tiempo nos viene dado de múltiples maneras, por unas condiciones sociales o históricas. Pero además, el tiempo puede ser tomado como núcleo de la misma condición humana. Todo ello nos configura y configura nuestro tiempo: nuestra noción de tiempo, la condición del tiempo y la condición temporal humana. Puede que las dos primeras condiciones nos obliguen, y puede que la última nos libere. Es posible. Lo veremos, si es posible. El tiempo como posibilidad o el tiempo forzado. Cuarenta y nueve días, con sus noches, llevábamos confinados. ¿Merecía, o no merecía, la pena tratar este tema?
Leer más en HomoNoSapiens

jueves, 14 de mayo de 2020

POROS (Y PENIA) 8

Poros (y Penia) 8

Imagen | Iñaki Basoa
Los abrazos, las risas y los besos. ¿Sabremos cómo hacerlo y recibirlos? Ascendía los puertos de montaña con la ayuda de algunas multiplicaciones, pero los ascendía. Conocía el grado de mi fuerza y lo graduaba. Me explicaba y me entendían. El lenguaje fluía aterciopelado y útil llegaba a su destinatario, su mente y sus emociones. Gastaba citas que ahora no sé cómo pronunciar. Quizá las gasté ya del todo. No sé si soy capaz de hilar las palabras con la vida. Ni sentir con otros, que no sea en la virtualidad de los otros. Desconozco si la compasión ha menguado en mí. ¿Seré capaz de estar a la altura? De vuelta a la normalidad… Es como estar de vacaciones y no saber si son vacaciones. ¿A qué te dedicabas antes? Ah, sí. Ahora lo recuerdo. Tendré que repasar. Me buscaré una gramática básica y repasaré los giros más frecuentes, las reglas fundamentales. Pero esto no son unas vacaciones… Tampoco para mí. No te confundas. Aunque también haya dolor, como en unas vacaciones. ¿Qué es lo que habría de estar vacante? Nada está vacante, sólo la libertad de vivirse uno. Quiero hilar mis palabras con la vida… Y compruebo mi torpeza. Es posible que yo sea una rémora de mí mismo, después de estas largas “vacaciones”, cuando se acerque la hora de volver. Mientras tanto, tendré que seguir practicando, y estar preparado, como si nunca hubiera dejado de estar preparado. Haciendo ejercicio, escribiendo, sintiendo con otros a través de una pantalla… lo mismo que yo siento.
Publicado en  HomoNoSapiens