Este libro de poemas consta de dos partes, "Surcos" y "Carecer de nada", escritos entre los años 2023-2025. En su contraportada se indica este sentido:
"Para cultivar primero hay que sembrar el agua (las poblaciones de las tierras altas de La Alpujarra saben bien de lo que hablamos). Así podremos hacer la sementera, amelgar nuestra besana para acoger nuevos modos de vivir. Pero también necesitamos confianza, sentir que no carecemos de nada, que debajo de toda carencia o limitación anida una plenitud palpitando.Este libro de poemas trata de abrir algunos senderos por los que transitar, unos claros del bosque, en realidad tan viejos, tan tenues como los surcos que el campesino, con paso lento, abre en el campo.Dos momentos («Surcos» seguido de «Carecer de nada»), diferentes en la forma y en la tonalidad poéticas, que Sembrar el agua presenta al lector como una propuesta poética (y filosófica) para vivir de otra manera, quizá, más plena y veraz."
Otra peculiaridad de este libro, sobre todo en su primera parte ("Surcos"), es la abundante presencia de citas al final de cada poema, que dialogan con él de diversos modos, como queriendo continuar ese mismo diálogo que el poema introduce...
Ofrecemos estos dos poemas de muestra, cada uno de una parte del libro:
EL NO-SABER
no sabemos
y qué hacer si no sabemos
qué pensar
qué decir qué decirnos
quién conoce la lluvia la nube la rosa
el movimiento no errático del cometa
la gravedad de la gravedad
el instinto del instinto quién
el vuelo certero de este pájaro pequeño
los aires propios de un caballo
el virtuoso del piano que muestra su areté
hasta la nada nadea lo mismo que
el ser es pero no sabemos
y quién se conforma con no-saber
quién permanece ahí
como la rosa el lago el sendero
andar sin camino beber sin bebida
quién es el sabio que no
desea saber el maestro que deja ser
maestro el hijo no hijo la luna no luna
amante sin ser el amante
las ojeras sin el oficio de ojear
oír sin acúfenos ver
y no pensar
modelo razonamiento creencia
que creen que ya saben
ésta es la cuestión:
vivir en el saber
o vivir desde el no-saber
hacia las estrellas
en la oquedad de tu mano
El momento en que las cosas y las ideas empiezan
a obedecernos, nos dan la cara y, cual fieras del circo bien amaestradas, fingen no tener secretos
Adam Zagajewski
Dejar de ser para dejar ser
Schelling
Me retracto de todo lo que he dicho
Nicanor Parra
Este poema de la segunda parte también podemos oírlo en la voz de Paloma Lirola:
a Pablo Bujalance
Sabemos
por qué
el poeta debe hablar bajo.
Su voz no era su voz
ni su palabra es ya su palabra.
Lo sabemos
porque si habla alto no habla
grita
y al mundo no le hace falta
gritar.
Los gritos no se oyen a sí mismos
necesitan silencio.
El silencio tiene su forma de gritar
en silencio
para que su aliento pueda llegar
a todos los rincones
y pueda ser cauce
y manantial
y brote
y en el mundo
alguna vez poesía.
(con Ferreira Gullar)

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