Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

martes, 24 de julio de 2018

¿Qué es estar en el presente?

Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.11
15 de junio de 2018, Cafetería Área Quattro, 17:30 horas.


Lo que es cierto, y que clara y patentemente se conoce, es que ni lo pasado es o existe, ni lo futuro tampoco. Ni con propiedad se dice: “tres son los tiempos: pasado, presente y futuro”. Y más propiamente acaso se diría: “tres son los tiempos, presente de las cosas pasadas, presente de las presentes y presente de las futuras”. Porque estas tres presencias tienen algún ser en mi alma, y solamente las veo y percibo en ella. Lo presente de las cosas pasadas, es la actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas presentes, es la actual consideración de alguna cosa presente; y lo presente de las cosas futuras, es la actual expectación de ellas.

Agustín de Hipona


Nuestra tranquila y acogedora sede de verano, en medio del Patio de la Meditación del antiguo Convento de las Carmelitas, la terraza de la Cafetería Área Quattro, la encontramos transformada en una ruidosa sala de vídeo al aire libre por mor de un día de fútbol, en que se había convertido esta última tarde de viernes de la temporada de cafés filosóficos. Aunque uno no lo quiera. Veníamos de realizar el mes anterior un taller de filosofía sobre la pregunta ¿quién soy yo?, un segundo encuentro en el marco de la III Bienal de Arte y Escuela de la Axarquía. El primero trató del arte. Además, una cajita de bombones, que trajo el facilitador de estos encuentros filosóficos, sirvió para recordar que ésta culminaba la décima temporada y que este café filosófico sumaba, aproximadamente, su número cien. Se repasaron los comienzos –allá por las tierras de Córdoba, en Cabra y en Castro del Río– , y su continuación por distintos lugares de la ciudad de Vélez-Málaga: las cafeterías Casarte Azul, Niza y Bentomiz, la sede habitual, algunos centros educativos, como los IES Almenara, Reyes Católicos y Juan de la Cierva, así como el Centro de Arte Contemporáneo y la Fundación María Zambrano. Pero ahora estábamos allí presentes, y había que hacerse cargo de esto, de nuestro presente. Luego entenderéis por qué decimos esto.





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viernes, 13 de julio de 2018

¿Qué soy yo?

¿Qué soy yo?
Preguntar por la naturaleza humana –en la era de la ciencia y la tecnología– ha de llevarnos con frecuencia a recoger confortablemente los resultados de las ciencias humanas y naturales. Y con ello ya obtendríamos una prolija recopilación de datos acerca de lo que somos. Sin embargo, por muy necesario que esto pueda parecer, por muy conveniente que resulte disponer de la última información registrada por la neurociencia o la antropología, evitando el riesgo de tratar de responder a la pregunta qué somos sin el asidero de los hechos –hasta el momento– contrastados empíricamente, tan sólo estaríamos situados en la superficie visible de nuestra naturaleza. Incluso, diríamos, en la superficie de la esencia del universo. La pregunta por la naturaleza humana –qué soy yo– necesita acudir al fondo de lo que yo mismo soy –quién soy yo–, y no solamente cómo somos, mis variados y cambiantes modos de ser, nuestras características observables, también desde la perspectiva de lo estudiable científicamente.

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miércoles, 4 de julio de 2018

II Diálogo filosófico en la onda: El origen del mal

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Segunda entrega de esta serie de diálogos, celebrados en la radio escolar del IES Juan de la Cierva. En esta ocasión sobre el mal humano, el mal moral. Puede ser que descubramos algo más allá de tópicos: si somos o no somos buenos por naturaleza. Puede ser que descubramos que no existe el mal, ni los términos negativos, si lo miramos desde una perspectiva, un nivel de conciencia algo más elevado. En este sentido, vino en nuestra ayuda el viejo maestro Sócrates. Lo que significaría que si queremos que haya menos mal en el mundo, habría que introducir mayor bien, y no principalmente, como ahora, luchar contra el mal. Es como poner luz... acaba la oscuridad, puesto que por sí misma no tiene una entidad propia.
Salud y filosofía. La filosofía es filosofar.

viernes, 25 de mayo de 2018

“El ser se es, no se declina”



¿Quién soy yo? Es una pregunta fundamental que uno ha de sentirla alguna vez como propia, y si no fuera capaz siquiera de una aproximación o respuesta, al menos, habría de resultarle muy instructivo el ser consciente de lo que no es, de lo que uno cree ser, del personaje con el que va por la vida diciendo, actuando, relacionándose, viviendo. Este segundo encuentro filosófico, de nuevo dentro del marco de la III Bienal de Arte y Escuela de la Axarquía, no quiso adquirir el formato habitual de un Café filosófico, sino más bien el de un taller donde se construye filosóficamente, cooperando, el sentido de una cuestión consustancial a nuestras vidas. Y así, en sucesivas oleadas, fuimos adentrándonos en el “corazón de la lechuga” que constituye el carácter hojáldrico de nuestra identidad personal. El centro que somos, el fondo originario del que emergen todas nuestras formas de ser y de actuar en la vida cotidiana, sin el que no sería posible todo lo demás que podemos llegar a ser. Suele estar oculto por sucesivas capas, de ahí que los antiguos griegos hablaran de a-letheia (no cubierto, no oculto, no tapado), para referirse a la verdad; y nosotros hagamos uso de la palabra des-cubrimiento para referirnos al momento único en que arribamos a ella. Nuestra verdadera identidad. Pues bien, si queremos adentrarnos en pos de nosotros mismos, este encuentro te hubiera ofrecido, si hubieras asistido, diversas y sucesivas maneras de efectuarlo, deshojando las distintas capas de que nos hemos ido cubriendo a lo largo de nuestra la existencia. Sigamos grosso modo este recorrido:

1) Aquello que está en ti debido a tus circunstancias, de nacimiento o por avatares de la vida en este mundo, sociales o familiares, o aquellas otras circunstancias convencionales que te vienen dadas, que tú no has elegido, y que podrían haber sido de otro modo... todo eso, no eres tú. Así que no te empeñes en que tú eres fulanito, por ejemplo, porque si tus padres te hubieran puesto otro nombre, o bien, hubieras nacido y vivido en otras circunstancias, ¿ya no serías tú?

2) No pretendas afirmar tampoco que vives en tal o cual sitio, o te dedicas a esto o a lo otro, porque, cuando todo ello cambie, o antes de ser así, ¿ya no serías tú?, ¿ése no eras tú? Muchas cosas de tu vida van modificándose, tú vas cambiando, pero, ¿qué eso que siempre eres? ¿De dónde te viene la sensación de yo soy? Eso no cambia... así que no digas que eres un educador jubilado, ni que eres una abuela...

3) Pero si llegas al punto en que te parece que ya has profundizando bastante, que ya has indagado suficiente y, por ejemplo, estás convencido –como algunos de los participantes– de que eres humilde, buena persona, una buscadora, un ser viviente, que eres humano..., reflexiona si más bien no te estás refiriendo a cómo eres, tus cualidades o características personales aquí y ahora, y no a lo que eres, tu identidad.

4) Ellos y ellas decidieron, tras una instructiva discusión –indagación moderada por un aprendiz socrático que pasaba por allí–, que lo que soy puede tener que ver con una incógnita siempre por descubrirse; una pura consciencia (no la conciencia particular de algo); un potencial que se realiza, a veces más, a veces menos; quién siente (el sujeto, no aquello que siente el sujeto); la vívida sensación de yo soy.

Es posible continuar indagando, despojarnos de las sucesivas capas de que nos hemos ido cargando con la edad y la experiencia, hacia vislumbrar el corazón de lo que somos, en su profundidad, en su originalidad, en su radicalidad, pero estos participantes, con esto, quedaron satisfechos por el momento. Fueron más conscientes de sí mismos y cerraron el encuentro con un dicho de María Zambrano, que aportó de memoria uno de los participantes, cubano de origen pero afincado en Suecia. Sin duda, eso era lo que menos nos importaba..., puesto que “el ser se es, no se declina”.

domingo, 20 de mayo de 2018

Por qué el arte



¿Qué es el Arte? ¿Por qué el Arte? ¿Para qué el Arte? Preguntas esenciales sobre una faceta esencial del ser humano, que los participantes de este Café Filosófico no quisieron dejar de abordar en un marco tan señalado: las actividades de la III Bienal de Arte y Escuela de la Axarquía (11-23 de mayo de 2018). El arte nos sale de dentro, pues no deja de ser una de las capacidades más propiamente humanas, vinculada a nuestra dimensión espiritual, algo de lo más sublime a que podemos aspirar sentir, expresar, vivir. Ahí está el testimonio ancestral de las pinturas rupestres... Que uno puede pensar que poseían una utilidad práctica, pero que suscitan y expanden emociones. Aunque es cierto que el arte, a través de sus obras, tanto en el acto creativo del artista, como en el acto contemplativo de quien las observa o participa en ellas, añade un plus, un goce, pero que se disfruta por sí mismo y no como medio para otra cosa, que aporta algo no material a través de lo material, diferente, más allá de lo dado.

¿Qué es lo bello que el arte propicia? ¿Es lo bello sólo lo que es agradable, bonito, placentero? Una animada discusión que llegó a situar al grupo ante la siguiente tesitura: si únicamente es agradable lo bello, habríamos de arrojar a la basura buena parte de lo que hemos considerado obras de arte, de aquello que nos permite contemplar la belleza de variadas maneras... ¿Qué habríamos de hacer con lo siniestro, lo inquietante, lo terrorífico, lo fúnebre, lo perverso, incluso la fealdad aparente, que nos puede suscitar de otro modo una experiencia estética? ¿Eliminamos de un plumazo las pinturas negras de Goya o los relatos de terror de Edgar Allan Poe, por ejemplo? Como dijo Víctor Hugo:

  “La musa moderna sentirá que no todo en la creación es humanamente bello, que lo feo existe en ella al lado de lo bello, lo deforme junto a lo gracioso, lo distorsionado en el reverso de lo sublime, el mal con el bien, la sombra con la luz; y se preguntará si concierne al hombre rectificar a Dios”.

Así, el grupo convino que la esencia de la belleza es de una calidad anterior a todas esas sensaciones, agradables o desagradables, que forma parte de una sutileza previa de que están hechas todas las cosas. Y, ¿qué tiene la belleza, que el arte y la naturaleza tanto la procuran, si la miramos con ojos nuevos? Ellos y ellas, estos dieciocho participantes te lo indican: una forma de conexión, una forma de armonía y de unidad, una conmoción que no te deja indiferente, una forma de comunicarnos, una forma de conocer y de conocernos, que no es reducible a ninguna otra forma de conocimiento, que finalmente hay que sentir y que gozar, hay que vivir. Porque si no... ¿dónde estás belleza?

El próximo miércoles, en el mismo sitio, habrá más...

viernes, 2 de marzo de 2018

Diálogo filosófico en la onda: el amor

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Iniciamos un ciclo de diálogos filosóficos en la radio escolar del IES Juan de la Cierva. En esta ocasión (19/02/2018), se habló del amor, sobre la esencia del amor, no ese amor cosmético o tratado como mercancía, sino del verdadero amor. Y, una vez entrevisto algo de la esencia básica, sirvió como herramienta para poder ser críticos con algunas otras formas de amor erróneas o desviadas de este centro... como el amor posesivo, obsesivo, romántico... Esperamos que os guste, teniendo en cuenta que es la primera experiencia de este tipo... Por ello, también esperamos sugerencias y críticas, al objeto de ir mejorando con el uso. Saludos.


martes, 16 de enero de 2018

¿Son necesarios los roles de género?

Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.3
15 de diciembre de 2017, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.




Continúa la tónica de los cafés filosóficos durante la presente temporada, en los que entre el abundante público suelen encontrarse bastantes jóvenes de edad. Pero allí todos, jóvenes y adultos, una vez más, han mostrado que pueden entenderse. Poniéndose cada uno en el lugar del otro, condición indispensable. En este caso, como varones han sido capaces de ver las cosas de las relaciones de género como las ven las mujeres; y la mujeres de la reunión, jóvenes y adultas, han sido capaces por su parte de mirar desde donde miran los hombres. Seres humanos en masculino. Seres humanos en femenino. Por lo tanto, han examinado la temática de los roles de género con mayor objetividad. De eso se trata, precisamente, en un café filosófico. Filosóficamente.

domingo, 31 de diciembre de 2017

¿Por qué necesitamos saber qué hay detrás de la muerte?

Sobre la muerte (2)
Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.2
17 de noviembre de 2017, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.


El Café filosófico de noviembre coincidió -sólo un día de retraso- con la celebración del Día mundial de la filosofía, que en Málaga fraguó el I Festival de Filosofía, y en el IES Juan de la Cierva de Vélez-Málaga una jornada reivindicativa: “Filosofía sí”, convocada por la Red Española de Filosofía (REF). No era la primera ocasión en que se abordaba el tema de la muerte en nuestro café filosófico pero, como ya sabíamos, hablar de la muerte es hablar de la vida. Más exactamente: de cómo se vive, según Séneca. De hecho, es lo que sucede con cualquier dualidad: hablar de un extremo supone hablar del otro. Dos caras de la misma moneda. En este caso superamos la dualidad, si notamos que ambas, la vida y la muerte, suponen vivir. Vivir tu vida. Y vivir tu muerte. Una manera humana de vivirla es preguntarnos: ¿Por qué necesitamos saber qué hay detrás de la muerte? Una pregunta muy humana, muy nuestra, que se deshace como un azucarillo si aprendo a vivir bien, sin demasiada angustia vital. Y para esto, una ayuda inestimable es el filosofar. De ahí que muchos clásicos del pensamiento dijeran que filosofar es aprender a morir, dando carpetazo a nuestras creencias erróneas, mientras vivimos. Viviendo. Platón, Cicerón, Michel de Montaigne, Ibn Arabi, Óscar Brenifier... o Séneca, que nos insistía, como decíamos: no importa morir, o si morimos antes o después, sino cómo vivimos, aquello que vivamos. Pero todo esto ya lo sabían nuestros participantes. Sin necesidad de nombrarlos, por entre todos estos grandes de la filosofía navegó nuestro diálogo filosófico de aquella tarde. El velero más certero es siempre la propia experiencia.