Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

sábado, 11 de abril de 2020

POROS (Y PENIA) 3

Poros (y Penia) 3

Imagen | Ignacio Bosque

Ahí reconozco a un ser humano, por su abrazo. “Las extremidades superiores apresan los cuerpos entrelazados durante unos segundos”, señala el observador extraterrestre. Y ahí reconozco a un ser humano, porque se besa con otro ser humano, besándose a sí mismo. “Las partes carnosas de la boca exterior presionadas mutuamente”, parece comprender el observador imparcial. ¡Qué gesto más inútil! Ahí reconozco a un ser humano, por la risa. “La risa deforma las facciones y hace que los hombres parezcan monos”, reprime su risa el venerable Jorge. ¡Qué costumbres más prescindibles! La mente piensa y el cuerpo se reproduce. ¡Qué más hace falta! Que los dedos sean digitales, y los rostros, ¿cuál es la diferencia? Mientras el cuerpo produzca y se reproduzca... Mientras la mente calcule y administre mundos intercambiables... Mientras los dispositivos retransmitan y reciban la información puntualmente... Aquí me tenéis. Yo que ya había aprendido a abrazar. Yo que ya había aprendido a expresarme, a través de los gestos las emociones... y ahora no podemos.

Publicado en HomoNoSapiens

jueves, 9 de abril de 2020

¿Es importante fijarse metas?


Imagen| Ignacio Bosque
Hay una enorme diferencia entre la vida y la tecnología. La vida es autógena: se re-crea, se crea a sí misma. Y aquí el verbo clave es el de «crear». La tecnología re-produce la vida, es decir, la vuelve a producir. El verbo clave: «reproducir»
Luis Sáez Rueda
¿Ponemos nuestra meta en el vivir mismo o en el modo tecnológico de vivir nuestra vida? Esto nos toca bajo la piel, en este estado de confinamiento forzoso… Señala hacia la dirección en que hemos decidido, quizás inconscientemente, por costumbre, mecánicamente, conducir el día a día, sin la actividad exterior, muchas veces frenética, que solíamos. ¿Necesitamos de la constante información o desinformación, el acompañamiento permanente del entre-teni-miento y la evasión diarios a través de sucesivas pantallas? La distinción que nos propone Luis Sáez Rueda –analista hondo y muy sensato de la realidad contemporánea–, se nos muestra decisiva: crear y recrearse, o bien, reproducir sin límites una ficción de la vida, producirla y, ahora que no podemos de igual modo, reproducirla, lo más parecido a la vida anterior, que ahora añoramos como si hubiera sido plena… Y, mientras tanto, dis-traerme, deseando que pase la mala hora y nos parezca cuanto más corta mejor, esta no-vida de ahora. Habremos de volver sobre ello, pues en este segundo diálogo filosófico (on line) era éste uno de los muelles donde amarrar sensaciones… Y, aparentemente, un contrasentido: también nos servimos de la tecnología en este encuentro… aunque, para encontrarnos y tratar de re-crearnos juntos, cada uno. He ahí la diferencia.

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-Café Filosófico desde Vélez-Málaga (11.7), 3 de abril de 2020, a las 17:30 horas, Sala on line, Google Meet: https://meet.google.com/ubs-unzn-nfq

miércoles, 8 de abril de 2020

POROS (Y PENIA) 2

Poros (y Penia) 2
Imagen | Ignacio Bosque

La lluvia nos encalma, ahora que es domingo por la mañana y amanece. Ahora que nada hay que hacer y todo ha sido ya saldado. El cuerpo su sueño y, su digestión de la intemperie atrasada, la mente subconsciente. Integrada la posibilidad de vivir a nuevas. Pero toca levantarse... Hay que volver a hacer para poder volver a hacer. Dura poco la quietud, la breve sensación liberada se agota en sí misma, por la reproducción diaria de los sucesos ficticios. La lluvia transfigura, de improviso, todo el acontecer en algo fastidioso y evitable. Ay, si pudiera llover ahora sí ahora no. El aguacero va calando en los huesos, el esqueleto de la costumbre, rehaciendo el edificio de los deseos. Aquella infancia que juega, toma conciencia y juega con todas las posibilidades abiertas. Silencio... En un instante sin tiempo, el planeta se siente concernido y ha lanzado su órdago extra-ordinario. La infancia recuperada. Mientras se estrellan contra la acera las canales, restos de una lluvia intempestiva, el calor autógeno del cuerpo nos envuelve con su manta. El secreto desnudo de todos los olores. Estamos tan a gusto. Y despertamos a la memoria. No hay nada que tengamos que hacer, salvo a la vida dejar vivir. El suave precipitado va liberándose de su fuente, cada gota en cada célula se vuelve una aliada. Nada hay que hacer que deba ser hecho, salvo respirar... Descansamos con el planeta.

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viernes, 3 de abril de 2020

¿Se puede vivir con miedo?

Café filosófico: ¿Se puede vivir con miedo?

Imagen| Ignacio Bosque
porque el héroe se hace con el miedo / sobre todo su miedo / a partir de su miedo / se hace héroe el héroe / ahuecando el miedo / y llenándolo de acción / para entumecerlo / haciendo tiempo en lo hermoso / haciendo tiempo en lo vivo.
Chantal Maillard, Escribir
El café filosófico previsto del mes de marzo hubo de anularse, todos pueden pensar por qué; y se ha retomado on line una semana después, todos sabemos por qué. Si la filosofía ha de estar presente, éste es nuestro presente, aquí y ahora, una pandemia que nos ha confinado forzosamente en casa a la mayoría, los más afortunados. Algunos ni tienen dónde recluirse, mientras que otros se juegan la vida a diario, para que la supervivencia sea posible sin demasiados sobresaltos. Todo un experimento social y toda una experiencia personal, donde la filosofía tiene que poder jugar un papel importante. La filosofía, especialista en crisis, en vivir la incertidumbre, la duda, el cuestionamiento constante, el no conformarse, la desidentificación… en suma, la búsqueda de cómo somos, ahondando en quiénes somos. De igual manera, nuestro veterano café filosófico, dentro de sus limitaciones, adaptándose, ahora a través de una pantalla.
Pónganse cómodos –zapatillas y pijama o chándal–, pongan a punto su café u otra cosa y nos vamos… para llegar. El espacio filosófico está despejado… no hay peligros que nos acechen, tan sólo técnicos. Un espacio de diálogo filosófico y, si es un diálogo, interactivo. Los participantes colaboran para hallar algunas respuestas básicas, sobre aquello que más les concierne en un momento dado. Éste de ahora. Dialogar no es acumular opiniones, no es exponer una tesis a través de una minicharla, tampoco tratar de convencer a nadie ni ganar alguna batalla, o contar mis batallitas. Más bien, la coordinación de varias mentes, colaborando, investigando juntas, que buscan lo mejor de que son capaces, orientando su trabajo hacia el bien y la verdad… Si conviene a todos, me conviene a mí mismo y viceversa… A mí mismo en el fondo, desde el fondo, no a cualquiera de mis personajes.

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Café Filosófico desde Vélez-Málaga (11.6), 27 de marzo de 2020, a las 17:30 horas, Sala on line, Google Meet: https://meet.google.com/ubs-unzn-nfq

domingo, 22 de marzo de 2020

POROS (Y PENIA) 1

Poros (y Penia) 1
Imagen | Ignacio Bosque


Qué extraño es todo esto, realmente qué extraño
Chantal Maillard

Con tanta razón nos empeñamos en llenarnos de emociones. Ser también así de inteligentes. Porque inteligente es el abrazo y mirar más allá del reflejo en la pupila y escuchar unos de otros. Es inteligente palpar la piel... tu propia piel como de otro, la de otro sentirla como tuya. Pero en la forma había temores. El riesgo de clavarnos en un muro y que nuestra piel permanezca yerta, que acartonada y dura no deje libre el hueco de algún poro. La depreciación de los valores: el amor es un rojo corazón de dígitos y la amistad un impuro seguimiento en una red de nada. Temíamos descuidar la mente y descuidar mi cuerpo, que el mundo limitara al norte con una pantalla dirigida a más pantallas, infinitas... de suma cero. Temíamos. Y sin embargo los planetas no han dejado por eso de girar. Ahora que vivimos confinados, qué extraño es todo esto, realmente qué extraño. Éramos esclavos libres y ahora somos libremente esclavos. Qué extraño, qué extraño es todo esto. Fuera arrecia el viento, aguerrido y fortachón, retándonos, mientras la lluvia se acomoda a nuestro lado, con su inconstante monotonía y su natural apremio sin dobleces. No lo comprende el viento pero la lluvia nos encalma. Por eso ruge primero al ritmo de león y luego de la hiena. A veces se frena delante de nosotros y nos asusta, seguro de habernos trasplantado el ruido anterior y los rugidos. Alardea. Para él no hay resquicios en la mente. Se cuela y nos asusta. Ahora sopla dentro el vendaval. Qué extraño es todo esto. Escapo hasta la ventana y compruebo que el sol y la invisible luna... no hemos dejado de girar. Respira el día.



PUBLICADO EN HOMONOSAPIENS

domingo, 1 de marzo de 2020

¿Qué significa ser padres?


Si tú volvieras a vivir lo que has vivido, ¿qué harías, o no harías, necesariamente? ¿Tendrías la misma actitud? ¿Vivirías de la misma manera lo que has vivido?1 Dejemos aparte cualquier clase de presunción metafísica o religiosa, y entreguémonos a este experimento mental, a este ejercicio de la imaginación, conscientes de nosotros mismos. Una prueba del algodón muy del gusto de Nietzsche, aunque esta vez no nos pondremos etiquetas: si hemos vivido bien o hemos vivido mal. Si somos suficientemente vitales y afirmamos la vida tal como es. No, sin juicios. ¿Qué volverías a hacer o no volverías a hacer? Simplemente, para aprender de nosotros mismos en un futuro muy próximo... Dieciséis participantes de este segundo café filosófico del año ofrecieron públicamente sus propios aprendizajes: experimentar la vida tal como es, elegir mejor a mis amigos, aprender mejor, pasar más tiempo con mi padre, ser más lanzada, no compararme con los demás, quererme más, tratar de vivir cada día feliz, escucharme más, ser mi mejor amiga, no bloquear mis emociones, no ser tan impaciente, estudiar, viajar por mí misma, expresar lo que siento, volver a ser maestra, ser más consciente y menos visceral. Y ya tan sólo quedaría añadir lo tuyo...



1 Sobre los padres y los hijos: Café Filosófico en Vélez-Málaga (11.5), celebrado el 21 de febrero de 2020, en la cafetería Bentomiz, a las 17:30 horas.

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lunes, 20 de enero de 2020

¿Siempre hemos de ser sinceros?


Antes de dialogar sobre la sinceridad, en el encuentro1 hubo lugar para plantear diversos deseos radicales. Pero, ¿qué puede ser esto? Estamos habituados a expresar deseos particulares, referidos a la propia vida, o bien, a la vida de las personas o situaciones que nos rodean. Al menos, de una manera más sentida. De ahí la virtualidad de este ejercicio filosófico. Un deseo radical no es un deseo extremista o exagerado –eso puede venir después, para bien o para mal– sino que va a la raíz del asunto, a lo esencial o fundamental o básico, a lo más importante, el origen desde donde se genera todo el tropel de consecuencias deseables o no deseables, visto desde una perspectiva general o universal... lo más posible. No está de moda lo común ni lo universal y, quizás por ahí, nos vengan muchas de las pérdidas actuales, fugas de “lo mejor posible que podamos”. Mirad la política al uso, mirad la economía establecida... miremos nuestro propio desarrollo moral, como aconsejaba mirarlo Lawrence Kolhberg.


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1 Sobre la sinceridad: Café Filosófico en Vélez-Málaga (11.4), celebrado el 17 de enero de 2020, cafetería Bentomiz, 17:30 horas.