Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

martes, 4 de junio de 2019

Damas de noche...

Aromas de poesía y música en la calle. Es mucha la alegría de poder participar en este recital poético y musical, este poeta reciente... Muchas gracias a los organizadores, en especial a Ildefonso Gómez, a la Concejalía de Cultura del Ayto. de Vélez-Málaga y al Centro Cultural Generación del 27 por hacerlo posible.




miércoles, 29 de mayo de 2019

Nuevo libro sobre los Cafés filosóficos


La imagen puede contener: texto
PRESENTACIÓN DEL LIBRO

Gracias a los participantes de estos encuentros filosóficos han podido llevarse a cabo, elaborarse relatos sobre lo que ellos y ellas han dicho, y ofrecerse las correspondientes Prácticas filosóficas (¿Qué has aprendido? ¿Quieres saber más? ¿Cómo puedes vivir mejor?). Por consiguiente, ellos son en justicia los coautores de este libro...

Conmemora el décimo aniversario de la celebración de estos diálogos filosóficos y ha sido publicado por la Sociedad de Amigos dela Cultura de Vélez-Málaga (SAC), con la colaboración económica de Almacenes La Lonja, Autocares Pareja y Axaragua... GRACIAS!

La filosofía está viva, mientras la practicamos, mientras le damos vida... y nos da vida...


domingo, 19 de mayo de 2019

¿Hasta qué punto mi vida es mía?


Sobre mi autonomía al vivir
Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.8
17 de mayo de 2019, cafetería Bentomiz, 17:30 horas

Sin duda, a lo largo de cada día gozamos de momentos unos más lúcidos que otros... Cada uno de nosotros aprecia, a lo largo de su diario vivir, ese momento en que todo es más suave y permeable, las decisiones son más fáciles, cuando el problema del día anterior deja de ser problema... Tan sólo se requiere estar atento y no dejarlo pasar, sus claridades y sus aportaciones... Hay a quien le viene al despertarse, o al acostarse, después de una comida, de madrugada, de un modo más o menos súbito... Pero siempre, a decir de los participantes, se da una desconexión, un aislamiento, un paréntesis respecto a la actividad cotidiana, cuando es posible una descarga del exterior y una penetración más en lo hondo de uno mismo. Esta lucidez que necesitamos y que nos hace más plenamente seres humanos está ahí siempre, pero no siempre con nosotros... Así que es preciso estar atentos a nosotros mismos, muy conscientemente... Y este principio del Café filosófico del mes de mayo entrelazó sus manos con el final. Ya veréis, ahora.

¿Hasta qué punto mi vida es mía? Porque la experiencia suele ser la contraria, que yo ya no sé si soy yo, de tanto que me rodea y me atenaza. La sociedad, la cultura, la biología, el tiempo... ¿Hasta qué punto es mío lo que digo, lo que hago, lo que pienso, lo que siento? ¿Yo soy yo? Y el grupo se adentró en una de las paradojas que peor se lleva cuando vivimos en este mundo humano nuestro. ¿Pero tan mío? La salida a esta extrañeza –nuestra mirada de soslayo, pues me creo y no me creo que mi vida sea mía– puede venir de la mano, como en otras ocasiones ha venido, de la distinción estoica de Epicteto: aclararnos acerca de lo que depende y lo que no depende de nosotros. Pero ahí sigue habiendo una dificultad en la práctica, una corriente de inseguridad arrastrándose por el fondo del río que nos lleva. Un obstáculo que los participantes comprendían muy claramente: ¿cómo sé yo que algo depende de mí, que algo que no depende de mí, efectivamente no depende de mí? Fenomenológicamente, esto es un problema inmenso. Puede que no sea una dificultad en el ámbito de la necesidad lógica o metafísica, pero, ¿y en el ámbito de la contingencia, en que se desarrolla la vida humana, que puede ser y puede no ser?

Se sucedían los vaivenes... Somos y no somos... Podemos y no podemos... Hasta el momento en que un participante nos regaló un momento de lucidez, a raíz de su experiencia vital. ¿Cuándo pudo, él mismo, salir de su precaria situación personal? Cuando fue consciente... Y este “ser consciente” fue rápidamente puesto a prueba por los asistentes... Ejemplos y muy pocos contraejemplos... Porque, incluso, si yo elijo ser inconsciente, esto lo hago conscientemente... ¿Es posible salir de este bucle de la consciencia, de la autoconciencia? Es muy posible que no, pues radica en lo propio del ser humano, nuestra cualidad más humana. De ahí le viene su tremenda potencia al Cógito cartesiano: mientras soy consciente, no puedo dejar de ser..., algo que es, consciente de sí. De modo que si te empantana la duda, en este caso, sobre si tu vida es tuya o no lo es, “pásalo por ti”. Hagas lo que vayas a hacer o lo que tengas que hacer, decir, pensar..., pásalo por ti. ¿Has tomado conciencia, has puesto consciencia en ello? Puede que no venga de ti, el origen de lo que haces, dices, piensas..., pero si conscientemente tú lo haces tuyo, vendrá de ti, como acción, dicción o pensamiento propio. Si de suyo es asumido como tuyo, ya no hay paradoja, ni dificultad, ni angustia... Yo conscientemente decido si sigo o me paro, si acuerdo o desacuerdo...

Sí, claro, pero, y en esto, ¿no puedo engañarme también, pensando que soy consciente y no lo soy? Muchas veces me ha pasado que así me lo parecía y así me desperté..., un sueño autocomplaciente... un pobre ingenuo... Y aquí hay que pararse a reflexionar muy tranquilamente, y muy lúcida la mente: una cosa es segura, ahora soy más consciente que antes. Puedo verlo en negativo, y concluir que nunca puedo estar seguro del todo. Puedo verlo en positivo: cada vez soy más capaz de vivir conscientemente. ¿Y si hubiera que hablar de una evolución de la conciencia? Grados sucesivos de consciencia. Niveles de conciencia cada vez más lúcidos, más maduros. Es decir, que puedo desarrollar mi capacidad de ser consciente. ¿Y cómo se desarrollaría? Siendo más y más consciente. Practicándolo. Tratando de ser lo más consciente de que sea capaz en cada acto de ver, sentir, pensar... Siendo consciente se es uno mismo cada vez más consciente. Y luego, vuelve la vista atrás... ¿Eres más consciente? Sin duda, pues te das cuenta. Pues bien, si yo soy más consciente, en la misma medida, soy más libre y estoy más disponible para el mundo y para mí mismo, para no perderme nada, para desplegar todas mis posibilidades.

sábado, 6 de abril de 2019

¿Existe la bondad o la maldad humana?


Sobre la naturaleza humana
Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.7
05 de abril de 2019, cafetería Bentomiz, 17:30 horas



Una cuestión, que resultó premonitoria, adelantó al grupo en el tratamiento acerca de cómo somos, los seres humanos. Orteguiana, para más señas: ¿Qué circunstancia no elegida, dada, en mi vida la ha marcado grandemente? Porque... recordad la necesidad de poner conciencia, es decir, de ser más conscientes: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. La necesidad de hacerme cargo de dicha circunstancia, pues que me ha hecho en parte como soy y he de ser consciente, al menos, de qué manera. Esto referido a mí o a ti, pero referido a todos nosotros: ¿Cómo es la naturaleza humana, cómo se gesta aquello que llegamos a ser? Y una pregunta más general todavía, pero más ligada a un aspecto importante de nosotros: ¿Existe la bondad o existe la maldad humana? Esto quiso saber la participante más joven del encuentro, éste más mermado en tamaño que otras veces.

El que no sabe es como el que no ve, dice el sabio dicho popular. Y así podría este relator resumiros, en pocas palabras, el encuentro. Pero tan importante como el final es el camino que lleva al mismo. La preparación lo es todo. No sólo en orgasmos. Tampoco hay buen parto sin una completa gestación. Os contaré entonces algunos idus del calendario conceptual de esta travesía por donde navegó el grupo.

– Nadie podría decir de un bebé que es malvado, entonces, ¿qué le puede pasar más adelante?
– No hay robinsones puros. Somos seres sociales. No hay individuos, sino comunidades. Y éstas presentan ideologías organizativas, modelos que presionan...
– En realidad, en la base de lo que discutimos está presente siempre el instinto de conservación. Esto somos por naturaleza. Ni buenos ni malos. Es la cultura dominante en cada momento la que articula dicho instinto produciendo los desmanes, las crueldades, las barbaries... o lo contrario.
– Nacemos egocéntricos, el centro del mundo. Y eso es lo natural. Si el modelo social no reprime sino que desarrolla, aflora la bondad humana. La conciencia humana por naturaleza es bondad, amor, inteligencia. Sólo la falta de conciencia produce lo opuesto.

Este nuevo foco, con que observar la cuestión, ofrecía tanto potencial que logró poner orden en todo lo que se había aportado con anterioridad. Y era un foco socrático. Todo el bien es consciencia y la inconsciencia produce el mal, alguna limitación o carencia, una conciencia incompleta. La naturaleza humana no es buena ni mala. Cada naturaleza en su nivel es como tiene que ser. Está bien. Sigue su lógica, la que le es propia. Solamente desde un nivel superior de desarrollo –en cuanto que supone el anterior, pero ve, y va, más allá– podrá entenderse lo malo como malo. Pues en sí mismo no es ni bueno no malo. Sólo desde una perspectiva evolutiva. Pongamos un ejemplo típico: el terrorismo. Para el que practica el terror como medio de lograr un objetivo, su acción guarda una lógica impecable. Y no concebirá el daño causado como mal. Solamente cuando accede a un nivel de comprensión superior –por ejemplo, al principio: el fin no justifica los medios– llega a percibir el absurdo y el terror de sus anteriores acciones.

Por consiguiente, la clave está en ser capaz de ver, o no ser capaz de ver, en función del nivel de desarrollo de la conciencia que se ha adquirido, al que se ha accedido. Y entonces, ¿cómo lograr un mundo humano mejor, también en sus relaciones con los demás seres del planeta? Propiciando sociedades en donde sea posible el desarrollo personal de los individuos que la componen. El desarrollo de sus capacidades, de sus posibilidades, irá ligado al desarrollo de la conciencia humana. Y con ello su capacidad para elegir el bien, como extensión natural de nosotros mismos.

sábado, 16 de marzo de 2019

¿Hay diferentes géneros humanos?

Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.6
15 de marzo de 2019, cafetería Bentomiz, 17:30 horas



Heráclito de Éfeso, nuestro campeón antiguo del cambio, llamó la atención, filosóficamente, acerca de la impermanencia de lo que hay. Uno de los aspectos más visibles del mundo con que existimos. Todo fluye continuamente. Pero si no deja de fluir, es que conserva una constante. Este cambio permanente se sucede a un ritmo determinado, y no de cualquier manera. Un orden oculto que sería visible para todo aquel que sea capaz de verlo. Heráclito llamó Lógos a este orden, raíz de toda la lógica, toda la razón, toda norma y regularidad que hemos ido buscando hasta llegar a nosotros, todas las palabras, con las que hemos querido ordenar nuestro mundo diciéndolo. De manera que, si estamos atentos, observaremos cambio y observaremos constancia. Qué es primero, el fluir o el ser, tendrás que experimentarlo por ti mismo viviendo esta vida que vivimos. Y tomar conciencia. Como hicieron los participantes: ¿Qué sería una constante en mi vida?


Nada sucede en vano, decía Aristóteles, todo está enlazado, sólo hay que mirar para poder ver. Y con esto disponéis de una clave extraída del diálogo filosófico, sucedido esa tarde, casi primavera. Si queréis... aclararos un poco con la actual y tan controvertida cuestión del género (humano). Cambio y permanencia, uno y múltiple, realidad y apariencia. Ya los primeros filósofos, antes del dominio de la razón lógica, y luego calculadora, después de arduas discusiones internas y entre las escuelas, nos proponían que todo eso es lo que hay. Lo uno y no-uno, lo otro. Así que, ¿se puede hablar de género entre nosotros? ¿Qué se quiere decir con ello, qué queremos abarcar con la idea de género? ¿Es una idea, es una realidad? ¿Biológica, cultural e histórica? Porque, en las taxonomías de la ciencia biológica, sólo hay un género, el género humano. Porque, si hablamos de géneros, no son hombre y mujer, sino dos categorías del género humano: femenino y masculino, que pueden estar presentes, tanto en hombres como en mujeres, en una proporción determinada. Porque los sexos se dan, pero quizás no se sientan como tales, personal o individualmente, sino que más bien sean una atribución social, uno rol esperado y exigido por la comunidad; para no liarse, para simplificarse, para simplificarnos, para ordenar el mundo con palabras, y yo no perderme; ante tanta diversidad, tanta riqueza que me sobrepasa... Aquellos griegos eran unos adelantados y se sentían mucho más cómodos con la cuestión del género que nosotros. Basta leer el Banquete de Platón y su maravilla en medio, el mito de los tres géneros, del que tenéis un fragmento más abajo, y que os recomiendo su lectura con efusión. Abre la mente clasificatoria adquirida.

Con inteligencia –esa de la que ya se habló en el encuentro del mes de enero– los participantes asumen como propia la necesidad de dedicar el mayor esfuerzo de la discusión a aclarar qué llamamos género, con la esperanza de que esto pueda ir disolviendo tanta incertidumbre y discrepancia, tanta vehemencia y sus vísceras, siempre que se aborda esta cuestión del género, o sus aledaños. No en vano, por poco no se condujo por ahí la reunión..., suerte que no llegó a desbocarse, como es lo habitual, suerte que reinó la inteligencia, la escucha abierta y la contrastación tranquila de ideas y convicciones. Esto fue posible, entonces, gracias a la actitud positiva de los participantes. Y así, están en disposición de ofrecerte una pocas y sensatas conclusiones, que este relator espera que te sirvan de ayuda. Éstas fueron algunas que recuerda:

Que, en términos aristotélicos, primero es la persona (sustancia) y luego viene el género (accidente); que el género se construye socialmente, culturalmente, históricamente, con sus correspondientes roles. Que el género puede verse objetivamente, subjetivamente o intersubjetivamente, y que mucho depende lo que digamos de la perspectiva que adoptemos en un debate; y que, por consiguiente, depende de lo que asociemos a la división por géneros; de ahí tanta discrepancia, que a veces se transmuta en agria discusión. Que la diferencia, la diversidad, la variedad creciente dentro del género, que lo rompe en unos cuantos pedazos, es positiva, es rica, es transformadora. Que el problema –y por eso las reivindicciones de tipo feminista– aparece cuando esas diferencias se vuelven desigualdades, injusticias, relaciones de poder abusivo; ligar las categorías del género a los juicios “superior” e “inferior”. Que debemos estar atentos a la “paradoja de la igualdad para mí”, sin reconocer la igualdad del otro..., ¡no puede ser de otra manera, si es igualdad, que seamos iguales! Lo mismo de igual que te sientes tú, has de sentir al otro..., porque, además, resulta que así se siente el otro. Y un caso práctico, recogido de uno de los participantes: si en el baño de chicas entra un chico aduciendo que se siente chica, ¿debemos aceptarlo con naturalidad? (O viceversa). ¿Qué es lo que debería causarte extrañeza o rechazo, el no conocer a esa persona, o que se sienta como tú con diferentes atributos biológicos? A ver, ahora es tu turno...


En efecto, cada uno de nosotros es un símbolo de hombre, al haber quedado cortado como dos lenguados, dos de uno solo. Por consiguiente, cada uno está buscando siempre su propio símbolo de sí mismo en otro (su otra mitad). Así pues, cuantos seres humanos son sección del ser que participaba de los dos sexos, el que entonces se llamara andrógino, son aficionados a las mujeres, y pertenecen a este linaje la mayoría de los adúlteros; y también las mujeres aficionadas a los varones y las que son adúlteras. Pero cuantas mujeres son de sección de mujer, no prestan excesiva atención a los varones, sino que se inclinan más bien a las mujeres, y de este linaje nacen también las mujeres homosexuales o lesbianas. Y cuantos varones son sección de varón persiguen a los varones y, mientras son jóvenes, como rodajas de varón que son, aman a los varones y gustan de abrazarse y acostarse con ellos; y estos son los mejores de los jóvenes y adolescentes ya que son los más viriles por naturaleza.

sábado, 16 de febrero de 2019

¿Es posible que haya buenas adicciones?

Sobre las adicciones
Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.5
15 de febrero de 2019, cafetería Bentomiz, 17:30 horas



¿Es posible que haya buenas adicciones? Seguramente tu postura será contraria. Sin embargo, ¿dispones de una respuesta clara que certifique dicha intuición? Para eso, precisamente, sirve reunirse con otras personas como tú, aunque sean diferentes en edades e intereses específicos, para aclararse uno mejor a sí mismo. ¡La utilidad de lo inútil!, que dicen con razón... Además, habrás de saber que es bastante complicado vivir cada día sin una mínima confianza..., vivir con desconfianza, vaya. Podíamos decir que la confianza es una especie de “entrega activa y consciente a algo o a alguien”. Vivir mínimamente centrados, con confianza en el largo plazo, entregando el resultado ya de antemano, es la base de nuestra acción despierta, es la base de la aceptación, sobre todo de aquello que no depende de nosotros, y es la base de unas relaciones sanas con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Así que mira a ver: ¿tú, en qué confías? Esto mismo se les preguntó a los participantes de este café filosófico de un febrero que va trayéndonos a diario algo más de luz. Lo que sobre esto descubrieron, esta vez lo guardo para ellos mismos.

Se mostraron los reunidos muy analíticos, de manera que empezaron por delimitar los componentes básicos de toda adicción (luego determinaron su origen o causas): tú no dominas, te domina; dependes de ello; activa elementos químicos de tu cerebro que a base de reiteración te engancha; implica trastornos de tu personalidad y de tu entorno social; siempre está vinculada la adicción a un hábito; la voluntad queda anulada en mayor o en menor medida; supone un refugio o huida de “heridas” muy profundas en el sujeto, no curadas; se trata de una necesidad creada o adquirida, no natural o básica; suele contener un patrón de conducta imitativa, mecánica o inconsciente; también establecieron un componente de evolución cultural, según modas sociales. Con todos estos rasgos básicos tú mismo/a puedes construir una preciosa (y desgraciada) definición de “adicción”, como ellos y ellas mismos hicieron. Si estuviéramos en un Taller de filosofía, a continuación, por grupos, propondrían a todos los participantes, para su discusión y progresiva depuración, una definición provisional. Pero no era el contexto, así que se esbozaron algunas posibles nociones de adicción y se siguió adelante, tras las causas u origen de la misma.

La presión social, las heridas, el sistema económico que nos empuja a ello (no hay nada más rentable que consumidores adictos...), una predisposición genética, que no es lo mismo que una determinación necesaria de que suceda siempre, un ambiente social precario, material o espiritualmente (no es cuestión de ricos y pobres... incluso los primeros tienen más medios para volverse adictos...), que se haya convertido en el centro de gravedad de intereses comerciales o políticos... Incluso el Estado participa, como cómplice y propiciador, de esta orgía de la adicción, como modo de control social y beneficio económico. ¿Se han fijado alguna vez en la contradicción subyacente de los avisos de las cajetilas de tabaco? ¡Dice que puede matar, o cosas peores, y se sigue vendiendo... cada vez más caro! En efecto, la adicción es el negocio redondo de nuestro tiempo. Como cada uno es libre de consumir..., ¿o no? ¡Maldita y acrítica ideología individualista-liberal...! De todo esto se habló, y la discusión se polarizó entre los que ponían el énfasis en la predisposición individual (genética, psicológica, personal) y los que defendían a ultranza el condicionamiento social, económico, político o cultural. Pero como allí se va a discrepar pero a colaborar, la indagación llevó a ver muy clara la preeminencia de una interacción entre la predisposición y estimulación, interna la primera y externa la segunda, ésta que despierta la anterior, según cada caso.

Ahora ya sabes por qué, por definición, no puede haber ninguna adicción buena o defendible o aceptable. Por ejemplo, este relator es posible que se haya vuelto adicto a estos cafés filosóficos, sin embargo, puede desenvolverse en otros contextos, persigue otros intereses, su vida personal, familiar, social, cultural y profesional se enriquece constantemente con su celebración, no es un medio que se haya convertido en un fin, no es un esclavo de los mismos (en cuanto observe que no hay interés, no los celebrará), etc. Por lo tanto, si es bueno, no puede ser una adicción, sino más bien una pasión, y no una pasión que se padece, pasivamente, sino activa y muy conscientemente... como son las verdaderas pasiones. Gracias!


APÉNDICE:
Algunas entradas para un inacabado catálogo de nuevas adicciones

Internet: medio de vivir otra vida, sin moverte de casa, sin tocar ni oler nada. Sólo viendo y oyendo. Tantas maravillas ha escuchado de este medio el sujeto, que relaja su capacidad crítica y se vuelve tan inocente que olvida que, en el mundo paralelo en que se introduce, sólo rigen limitaciones técnicas. El sujeto adicto, tanto se acostumbra a moverse en este “universo virtual” que, mientras navega por él, llega a apreciar sus grandes ventajas: tiene pleno dominio de “su mundo” con un simple “clic”, tiene libertad de “movimiento”, puede ocultar su identidad y así hacer lo que siempre quiso hacer y no fue capaz de hacer, puede, en fin, perderse en él y perder de vista todo lo que no le gusta. El mundo se puede estar hundiendo a su alrededor, y con él su propio mundo, pero le da igual, porque él, en realidad, pertenece a otro mundo.

Teléfono móvil: medio para comunicarse con movilidad. Debido principalmente al proceso comercial de búsqueda y mantenimiento de clientes, la continua adición de más y más utilidades, lo vuelve necesario, adictivo para el sujeto, que ya no puede vivir sin él. El sujeto siente que tiene el mundo en su mano, y como tal cetro le da tanto poder, ocupa el centro de su vida, acondicionándose secciones de la vida privada o social para que el móvil sea utilizable. Cree que tiene un móvil, pero el móvil le tiene a él. Un “silogismo” habitual del teléfono móvil: “la vida es móvil, móvil es vodafone, por tanto, la vida es vodafone”.

Videojuego: medio de aislarse del mundo real, mediante el cual el sujeto adicto cree divertirse y pasar un rato. Cuando solamente se divierte jugando a él, ya no se divierte con él. Los efectos de esta adicción son, así, desastrosos para el sujeto y los que le rodean. Se vuelve agresivo, porque sabe que hay otras cosas en la vida, que hay otros “juegos” vitales, pero no es capaz de pasarlo bien de otra manera. En el mejor de los casos, buscará “eternamente” nuevos videojuegos hasta que, de tantas horas de entrenamiento, vayan quedando obsoletos y, entonces, busque siempre, desesperadamente, otro más “divertido”. Una vez alcanzada esta situación ideal para el fabricante y el promotor de videojuegos, el negocio ya es imparable, está en marcha y bien consolidado que está.





sábado, 2 de febrero de 2019

SOLATZ, mi estreno como poeta publicado...


UNA LÁGRIMA


Por entre las secas
crestas
y escamosas
de una piel madura
navega cómoda,
surfeando,
una lágrima solitaria.
Como la baba
del caracol suave
va deslizándose,
cetrina,
su composición
salada.
Como una ola
tranquila,
casi imperceptible,
una vez formada
su tenue
bolsita líquida,
la gravedad
presiona
sobre su levedad
lo suficiente
para ser captada
por tu tristeza
ausente.

          Tú te creías que estabas
ausente, pero triste la luna
te lo recuerda a través de esta lágrima
olvidadiza, esta lágrima contenida,
tan meditativa y taciturna,
que nunca has dejado de sentir,
aunque no lo sientas,
          que siempre has sentido,
                    aunque no sea manifiesto.

Tú te crees que no sientes nada.
          Lo piensas
                   y te lo crees.